domingo, agosto 23, 2009

Octubre, 2003

Octubre, 2003

Hoy he despertado con el recuerdo de un sueño grato y hermoso. Un sueño hecho de sensaciones placenteras. Escribía sobre una hoja de blanco inagotable durante horas. Quizá días. Escribía sin pausa pero con la tranquilidad del anciano. Escribía una sola frase, unas pocas palabras. Siempre las mismas letras formando un bello conjunto, inimitable, inmenso.

Quería expresarme y me esforzaba con energía en la labor. Pero la tinta era juguetona y el papel revoltoso. Pues ocurría que ni la tinta quería proyectar ni el papel reflejar. Y mi frase, el sentimiento más vital que poseo, se diluía en segundos. En ocasiones reducía el ritmo para descansar la muñeca, y las primeras letras desaparecían cuando las últimas todavía no eran escritas. Otras veces, angustiado por el extraño fenómeno, escribía a velocidades imposibles. Nunca conseguí ver escrita una línea completa, pues una fuerza ajena a este universo robaba mis palabras antes de que pudiera tomar posesión de ellas, quizá porque contienen un sentimiento tan grande que no cabe en el firmamento.

Ahora, desde la lucidez del mundo cotidiano, voy a intentarlo una vez más. Quiero contemplar mi interior reflejado sin que desaparezca. Quiero verlo y ser consciente de ello; poder escribirlo toda la noche; gritarlo todo el día. Quiero sentirlo toda la vida. Me siento bien.

3 Comments:

At 2:27 AM, Anonymous Anónimo said...

Me alegro que te sientas bien, sigue escribiendo, adelante, que salga todo ese interior.

 
At 2:34 PM, Blogger Marniol said...

Bueno, esto lo escribí hace 6 años, pero la idea es sentirme tan bien como entonces. Estoy en ello :). Gracias por el comentario.

 
At 11:20 PM, Anonymous Anónimo said...

Pues claro, seguro que lo consigues, mientras tanto no dejes de deleitarnos con tus relatos. Un beso.

 

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